Hay diferentes personas, objetos, dioses y miles de etcéteras, que nos producen verdadera admiración. En mi caso particular, admiro pintores de la talla de Quinquela Martín y Berni; actores notables como Federico Luppi y Norma Aleandro; escritores increíbles como Gabriel García Márquez y Ernesto Sábato, y personalidades inspiradoras como el Che Guevara y mi vieja.
También admiro infinidad de músicos. Hay uno que, particularmente, hace un par de días ronda mi cabeza: Elvis Presley, llamado “El Rey del Rock and Roll”.

Elvis Aaron Presley nació un 8 de enero del año 1935, en un pueblo de Mississippi, pero creció y vivió su adolescencia en Memphis (Tennessee).
Una tarde de 1953 ingresó a los estudios de grabación de Sun Records, grabó un disco que le costó 4 dólares, y se lo regaló a su madre. La fortuna quiso que una empleada de la grabadora escuchara su voz, y le comentara a su jefe Sam Phillips que “había descubierto a un cantante blanco con el sonido y el sentimiento de un negro”.
Si bien Mr. Phillips no se mostró del todo entusiasmado con la primera impresión, decidió darle una oportunidad al muchacho de peinado extravagante. De allí en más, lo que todos conocemos: muchas canciones, muchos discos, muchas mujeres y muchos excesos…


Este 2011 cumpliría 76 años y la leyenda asegura que Elvis sigue vivo…
Yo no pongo las manos en el fuego por nadie, pero quizás “el rey” se encuentre en este mismo momento sentado en un gran sillón, vestido con bata de seda y notebook en mano, leyendo su propio Facebook y, quién te dice, en una de esas encuentre esta garabateada…

Encontré este video hace un tiempo y me llamó poderosamente la atención. Si bien la performance resulta muy cómica, es notorio el manejo de la situación. Esa actitud era lo que hacia de Elvis, un músico diferente y, por supuesto, atractivo para cualquier mujer…

Y vos lector/ra, ¿A quién admirás?



Corrección: Laura Beroldo (http://www.laura-exlibris.blogspot.com/)
Fuente y fotos: Historia del Rock, Diario La Nación, 1993.