sábado, 23 de junio de 2012

La Vuelta de River a Primera

Cuando corrían los años noventa y el fervor de la adolescencia me desacomodaba las hormonas, estaba convencido de que River Plate era un equipo casi invencible. Su historia grande, acompañada de varios títulos, el Estadio Monumental y una gran cantidad de hinchas metían miedo…
Lo cierto es que unos cuantos años después, me fui dando cuenta de que tal apreciación era un tanto exagerada. Aun cuando mi querido Racing fuera vapuleado por el club de Núñez cada vez que lo enfrentaba. Como se dice en el folclore del futbol: “¡nos tenían de nietos!”.

El año 2011 nos mostró a los amantes del futbol que la mala administración de un club regada de denuncias de corrupción, puede generar la debacle de un grande como River Plate.
No hubo vuelta atrás, de la mano de J.J. López como DT, River hizo una campaña que muchos otros clubes envidiarían, pero fueron tan malos los resultados de los torneos anteriores que la tabla de promedios lo dejó jugando una promoción para permanecer en primera división. La sentencia final la dio Belgrano de Córdoba que, en la tarde del 26 de junio del año 2011, enmudeció un Estadio Monumental colmadísimo y envió a los de Núñez a la segunda división del Fútbol Argentino. Fue un desenlace desgarrador que desató la peor tristeza que un “gallina” podría haber vivido.


La vida institucional del club sufrió una crisis importante y con el correr de los días dejó al descubierto muchos de los problemas que habían llevado a River al peor momento de su historia. En medio de la tormenta había que pensar en devolver a los “millonarios” a la A y la primera decisión importante fue poner al frente de la dirección técnica al recientemente retirado Matías Almeyda. La apuesta era fuerte, un emblema riverplatense comandaría el operativo regreso.

Pero los primeros partidos en el Nacional B no fueron del todo sencillos y jugadores como Fernando Cavenaghi y “el chori” Domínguez tuvieron que hacerse fuertes en medio de una tormenta de críticas. Los hinchas no se la llevaron de arriba, el vendaval de cargadas, típicas del folclore antes mencionado, llegó a su punto cúlmine cuando un equipo correntino que lleva como nombre Boca Unidos, le quitó los tres puntos con un gol sobre el final del partido. Aun así, mediaba el torneo y todavía había tiempo para levantar cabeza.
El año 2012 lo encontró a River en el segundo puesto de la tabla de posiciones a sólo dos puntos de Instituto de Córdoba. Sin embargo, la llegada de dos jugadores de prestigio internacional iba a darle a los de Núñez un impulso nuevo. Leonardo Ponzio y David Trezeguet  se convirtieron en piezas fundamentales en el esquema del “pelado” Almeyda.


Hoy, 23 de junio del año 2012, la familia riverplatense se encuentra celebrando el ascenso y la ansiada vuelta a primera. Seria importante que la memoria de cada uno de los responsables del club permanezca activa y no se vuelvan a cometer los mismos errores del pasado.

Hoy la historia es otra, el  mismo apasionado hincha que un año atrás derramaba lágrimas de tristeza, vuelve a humedecer sus ojos pero de alegría. Una alegría interminable, una alegría que parieron y sufrieron como nunca. Allí se los ve, dando vuelta una nueva página de su historia, aquella que ayudaron a escribir Labruna, Carrizo, Francescoli y tantos otros. River está feliz y se lo merece.


Corrección: Laura Beroldo (http://lasconsultasdeberoldo.blogspot.com.ar/)
Fotos: Notifutbol Web (http://www.facebook.com/notifutbolweb)

martes, 19 de junio de 2012

Arlt



"Creo en el amor cuando estoy triste, cuando estoy contento miro a ciertas mujeres como si fueran mis hermanas, y me agradaría tener el po­der de hacerlas felices, aunque no se me oculta que tal pensamiento es un disparate, pues si es imposible que un hombre haga feliz a una sola mujer, menos todavía a todas.

            He tenido varias novias, y en ellas descubrí únicamente el interés de casarse, cierto es que dijeron quererme, pero luego quisieron también a otros, lo cual demuestra que la naturaleza humana es sumamente inesta­ble, aunque sus actos quieran inspirarse en sentimientos eternos. Y por eso no me casé con ninguna.

            Personas que me conocen poco dicen que soy un cínico; en verdad, soy un hombre tímido y tranquilo, que en vez de atenerse a las aparien­cias busca la verdad, porque la verdad puede ser la única guía del vivir honrado.

            Mucha gente ha tratado de convencerme de que formara un ho­gar; al final descubrí que ellos serían muy felices si pudieran no tener hogar."

Roberto Arlt - Aguafuertes Porteñas