sábado, 19 de noviembre de 2011

El subte de Buenos Aires en la década del 60


El día 29 de septiembre del año 1963, el diario La Nación publicó un artículo titulado “Vigilia de Buenos Aires”. En dicho artículo, el autor escribió un pequeño relato acerca del trabajo nocturno que se realizaba en los subtes.
Nos cuenta que eran 600 los trabajadores que bajo el hormigón trajinaban incansablemente cada madrugada limpiando trenes y estaciones, cambiando vías, arreglando señales y tensando cables. Como evidencia de la vasta población inmigrante de la época, el autor aclara que aquellos hombres eran italianos, españoles, polacos y criollos.
Aquellos vagones recorrían 71.000 kilómetros cada 20 horas ya que el servicio se extendía puntualmente desde las 5 hs de la mañana hasta la 1:30 hs del día siguiente.
A continuación comparto las fotos del artículo cuyos epígrafes reproduzco tal como los escribió el autor. El documento, además de tener valor histórico nos muestra pinceladas curiosas de la vida porteña en la década del 60. Recuerden que en aquellos tiempos se ingresaba a las estaciones mediante la compra de un cospel. 

Tres millones de pesos en fichas, promedio de los días hábiles; un millón seiscientos mil los sábados y un modesto millón los domingos. El tren colector lleva las bolsas de fichas de todas las estaciones a la cabecera, para el recuento. Lo precede un tren piloto que verifica si la estación ha sido clausurada. El tren recolector no entra en la estación hasta que el piloto lo ha comprobado y partido.

Importante labor: recoger los papeles entre las vías. El no hacerlo diariamente equivaldría a la posibilidad de un incendio, con fácil alimento en los durmientes embebidos en aceite. ¿Qué se encuentra en las vías? “Antes se encontraban muchas carteras con documentos, que tiraban por las ventanas los carteristas, pero ya no” ¿Estarán de huelga?

El tensado de los cables eléctricos aéreos lo hacen desde el techo de la zorra 1000. Los tramos de cable, que miden 1000 metros, se cambian cuando el espesor es menor a 9,5 milímetros. A pesar de que conducen una carga eléctrica de 1100 voltios, los hombres pueden manipularlos sin peligro gracias al piso de madera y a los aislantes del techo de la zorra.

Mil fichas en 30 segundos. Luego del recuento en la maquina a ese extraordinario ritmo pasan a una balanza, donde se pesan en paquetes de 1000. La falta de una sola ficha es señalada por el sensible instrumento. En otra máquina se vuelven a contar para evitar cualquier error.

Agua y jabón en pisos y paredes. Todos los días se lava y cepilla “a fondo” una estación distinta en cada línea. Dato curioso: la franja de azulejos –en el fondo- es de color distinto en todas las estaciones de las cuatro líneas. Se hizo así –es tradición- para orientación de los analfabetos.

Trabajadores reemplazan el riel de la izquierda, alemán, por uno soviético. En subterránea armonía encontramos rieles ingleses en la línea A, norteamericanos en la B, alemanes en C y D. Los del nuevo tramo en la línea E son rusos. El trabajo se realiza con toda rapidez, cambiando 120 metros de riel -60 de via- entre 2 y 5 de la mañana.

Abajo la cortina. Es la 1.30 de la madrugada. Ya pasó “el pavo”, último tren del servicio. “El saque”, primero en la mañana, partirá puntualmente a las 5. Son los trenes más importantes de la jornada. 

Fuente: Archivo Histórico de Barracas "Enrique H. Puccia (http://www.jhbarracas.blogspot.com/)

3 comentarios:

  1. Que gran entrada y bonito homenaje a todos cuantos trabajaron en los "subtes".
    Diego, aprovecho para agradecerte tu visita a mi, vuestro, blog "Diseño Gráfico con Photoshop" y seguirlo, es todo un placer.
    Un abrazo desde Mérida - España -
    Ramón

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  2. wow. 50 años después se hace todo al revés, o mejor dicho NO se hace

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  3. limpiaban, tesaban los cables y el subte estaba operativo 20 hs al dia??? y ahora estamos en el siglo 21?? encima nos cobran $2.50 por el pesimo servicio que brinda Metrovias!!!! no hay nada que hacer, los argentinos tenemos lo que nos merecemos...

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