lunes, 30 de marzo de 2015

Diario de Viaje - Día 3 – Amaicha del Valle. Primero el medio ambiente después el lucro

Amaicha del Valle es un pequeño pueblo de los Valles Calchaquíes que está ubicado dentro del departamento de Tafí del Valle y la mayoría de sus habitantes pertenecen a la comunidad indígena de los Amaichas. Allí teníamos destino, el hostel “Pacha Cuty”, también recomendado. El lugar lo manejan Juan y Marcos. El caso de Juan es especial. Porque para mí es una persona copada, que a veces te mandaba unos chistes que iban directo al hueso, sin anestesia y esa clase de bromas a algunos les caía un poco mal, me enteré más adelante. Ani piensa que hay límites para hacer chistes. No sé, a mi mucho no me molestaba. Lo cierto es que Juan preparó un guiso de lentejas grandioso que lo devoramos entre…no sé, ¡éramos como 20 en ese lugar! Entre el arroz de Tafí y el guiso de Amaicha comencé a pensar seriamente en irme a vivir a Tucumán

El hostel era muy lindo, conocimos más gente que volveríamos a ver en algunos lugares de Jujuy. Llegamos allí con Lucas y los chicos de Neuquén. En “Nomade” no habíamos tenido oportunidad de hablar mucho con ellos. Eran dos hermanos varones y dos chicas y lo que les costaba ponerse de acuerdo era notable. A las chicas las volvimos a cruzar en Cafayate, camino a Salta. Después no supimos más de ellos.

Plaza y calle de Amaicha del Valle
 El pueblo es muy chiquito y tiene sólo algunas calles asfaltadas. Hay escuela primaria y secundaria, a ellas asisten chicos de todo el valle, son relativamente nuevas, unos 6 años, antes no tenían la posibilidad de estudiar más allá del nivel primario. Este contraste educativo se va a convertir en una constante a lo largo del viaje. Para seguir una carrera universitaria, los jóvenes deben ir a la capital tucumana o a Salta, es un sacrificio pero una posibilidad que años atrás no estaba en los planes de ningún chico de la zona. También supimos que los maestros tienen un buen sueldo por aquellos lados. 

Una linda excursión que hicimos en Amaicha fue la de “El Remate”. Allí hay una reserva natural cuidada y protegida por los descendientes del pueblo originario Amaicha. Como sus antepasados están organizados en comunidad, tienen cacique y consejo de sabios y familias. Uno de sus miembros nos contó que lo más importante para ellos es la preservación del medio ambiente, la concientización hacia dentro y fuera de la comunidad, que permita conservar y cuidar lo que la naturaleza, la Pachamama les legó. Luego de ese paso fundamental viene el tema lucrativo, no es al revés, porque si no se cuida no hay posibilidad de obtener ingresos. La entrada al predio cuesta $20, allí tienen un parador donde venden empanadas, pizzas caseras, tortillas, dulces, artesanías. La atención es excelente, es gente muy amable y atenta. Nos sentamos con Ani y Lucas a comer empanadas, más tarde nos llevamos “chasca”, que es una masa de pan con azúcar y que terminó en el hostel entre mates y una partida de truco.


Desde el parador hay un camino que conduce a una cascada natural, los guías y los que cuidan y ayudan al visitante son chicos adolescentes de la comunidad. Es admirable cómo todos sostienen la misma idea y compromiso. Hay plena conciencia de lo que se hace, en dónde están viviendo y lo que están preservando. Fue una experiencia enriquecedora realmente.

Camino a la cascada natural de "El Remate"
Para volver apareció un señor con una combi que nos acercaba al pueblo por $10 cada uno. Eran 8 km que no teníamos ni el más mínimo ánimo de caminar. En la combi viajaban unos chicos de Buenos Aires, muy jóvenes, rondaban los 18 y 20 años. Habían llegado en tren a Tucumán y se movían a dedo y de camping en camping cocinándose ellos mismos. Es otra alternativa de vacacionar, el norte da lugar para que uno se pueda mover con poco dinero, afortunadamente. Cuando nos bajamos de la combi nos fuimos hasta donde se encuentra “La virgen tallada”, una obra de un alemán llamado Ludwig Schumacher. Este artista planeaba realizar una escultura por continente, como un mensaje de paz. En Sudamérica eligió Amaicha y talló sobre algarrobo esta figura notable. De acuerdo a lo que dice la descripción en el santuario: “Siete meses empleó el artista alemán para hacer esta obra excelsa, utilizó gubias, escofinas y piedras del lugar como elementos pulidores. Según el autor, la posición inclinada de la Virgen significa que ha tropezado, pero la mano de dios (cuyo brazo nace en la base) la sostiene en la cintura, evitando su caída. La paloma, cuyo pico casi roza el vientre de la inmaculada, simboliza el Espíritu Santo. La firma característica de Ludwig es la lagartija”. Cuando el alemán terminó su obra, se dirigió a África y en Kenia fue asesinado a golpes por unos brujos celosos de su obra tallada en mármol. Cosas de la civilización… 

La virgen tallada
Por la noche jugaban en Mar del Plata, Boca y River entonces había una especie de revolución en Amaicha, cosas que sólo el fútbol puede conseguir. Frente a la plaza conectaron un proyector para ver el partido sobre una pared blanca frente a la misma plaza que oficiaba de tribuna popular. Cualquiera que andaba paseando por ahí podía sentarse y ver el superclásico, raro…
La noche en el hostel resultó un poco ruidosa, se hizo una “vaquita” para comprar vino y cerveza y acompañar el guiso de lentejas. Terminamos todos en el patio charlando y tomando algo. Antes de comer, una chica neuquina que había llegado con un amigo se puso a tocar el charango. Tenía una voz muy suave y nos quedamos escuchándola hasta que la comida estuvo lista. Luego algunos se fueron a dormir y otros a una peña. Al día siguiente nos pasaba a buscar Aníbal con su remis turístico.


Correción: Laura Beroldo (http://www.laura-exlibris.blogspot.com.ar) 
Fotos: El Cocoliche 
Enlaces: https://www.facebook.com/pages/PACHA-CUTY-HOSTEL/120600522639

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